QUERIDA AMIGA

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Querida amiga, 

2018 está a punto de terminar. 
Ha pasado un año y llega el momento de hacer ese balance que tanto nos cuesta a veces hacer. 
No por miedo, si no por el dolor de decir adiós a momentos, personas o situaciones que quedan atrás. 

Queda un último empujón, un par de días para dejar atrás todos esos momentos y comenzar un libro en blanco nuevo: 365 páginas para escribir nuevas historias, para decidir qué dejar en tu vida y qué cosas vas a dejar en el año viejo. 


Ha sido un año duro para ti en algunos sentidos, divertido y lleno de ilusiones en otros: uno en el que has aprendido lo que es ganar y perder. Has sabido lo que es que te pierdan, porque eso han hecho esas personas que por una cosa u otra han decidido no estar en tu vida por decisión propia: ellos te han perdido. No pienses en los «¿Qué hubiese pasado si…» ni en los «Si yo hubiese…». No es culpa tuya. Puede que durante un tiempo sintieses que ese hilo estaba tirante y a punto de rasgarse, tratabas de que no se rompiese, pero, amiga: dos personas no se alejan o dejan de hablar si una no quiere. No es culpa tuya. 

Estás cansada, decepcionada, harta de traiciones, mentiras y falsedades; de victimismo y personas tóxicas que tratan de apagar tu luz y quedarse con tu energía. 


Sé que ha sido complicado, que es imposible pensar que las cosas pueden cambiar, pero todo está en tu mano. 
  
Cree en la magia, déjate llevar por tus instintos aunque te parezcan estúpidos o kamikazes. Salta desde un acantilado, dile a ese chico que te gusta, besa a un desconocido, corre bajo la lluvia, baila aunque la música no te guste; cómete el mundo aunque a veces apeste, llama a esa amiga que dejó de hablar sin saber el motivo, pide perdón si lo sientes, manda a la mierda si quieres; deja atrás la dieta por un día y come tu postre favorito; haz un maratón de películas románticas y sueña, sueña mucho, fuerte y bonito. Abre una botella de vino, sírvete una copa, coge ese libro que llevas meses mirando y adéntrate en su historia. Cómete el mundo, ríete hasta no poder más y no te olvides de disfrutar, de sonreír y de escoger lo que quieres hacer. Acurrúcate en el sofá, ponte un pijama cómodo y trágate esa temporada entera de tu serie favorita.

Piensa en tus límites y ¡sáltatelos todos! 

Muestra a aquellos que te dicen que no podrás cómo se consiguen los sueños y la forma en que se lucha por ellos. Diles eso de: «¿Qué no puedo? Espera y observa cómo lo hago». 

Tatúate, sí, hazlo: toma aire, respira, cruza el umbral de la tienda y hazte ese tatuaje que tienes en mente desde hace años. Aunque a los demás no les guste o no le vean el sentido: es tu cuerpo, es para ti y siempre será tuyo. 


Pilla una maleta, mete un pantalón, libros y una botella de vino, métela al coche y viaja. Haz ese viaje que tantas ganas tienes de hacer, sola o con una amiga. 
Si es con una amiga, traerás tatos buenos recuerdos que podrás abrir la caja donde los metas cada vez que los días se tuerzan. 

Y si te vas sola, será una experiencia inolvidable y necesaria: una cerveza en una terraza, una puesta de sol en una cala, un cigarro a media noche, un baile en un bar antes de que cierre, una sonrisa a un desconocido y un beso ¿por qué no? Una decisión de disfrutar con él o sola, tú decides, nadie más lo hace por ti. 

Disfruta de todas esas cosas minúsculas y a las que no ponemos casi atención porque llegará el día que las eches de menos y no podrás recuperar. 

Las cosas más valiosas de la vida muchas veces las pasamos por alto: el sonido de una carcajada que te hace reír, el sabor de un beso, la forma en que se eriza la piel con una caricia, el olor de un libro, un secreto susurrado, la emoción de una primera cita, la ilusión de entrar en unos vaqueros de hace seis años –y que estén de moda de nuevo ya es una ilusión al cuadrado–… 

Para este nuevo año tengo un solo deseo, conformado por muchos pequeñitos: espero que este 2019 esté lleno de ilusión, de valentía, y fuerza; de noches eternas, alegría y mucha vida; de besos, caricias al amanecer y amor del bueno; de secretos susurrados, sábanas revueltas y sonrisas cómplices; de copas de vino, viajes inesperados, casualidades bonitas y amigos de verdad; y de sueños cumplidos. 

Sé que me dejo muchas cosas, amiga, pero vamos a empezar el año brindando por nosotras en silencio mientras los demás alzan sus copas; nos colocaremos esa pulsera que cada año nuevo nos atamos a la muñeca como tradición desde hace muchos años; saldremos a la terraza, pediremos un deseo a la primera estrella que nos guiñe un ojo y sonreiremos por primera vez en el 2019. 


Recuerda: primero tú, después el mundo. 

Y vuela, pequeña, vuela. 








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4 COMENTARIOS

  1. Que bonito el post Marta, unas palabras preciosa para finalizar este año 2018.

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  2. Brindo por ti, por mi y por todas aquellas personas que están en mi vida, y por todos los años que están por venir y que espero seguir disfrutando a tu lado

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  3. Es cierto que existen miles de pequeños detalles que podrían hacer de nuestra vida algo increible solo con prestarles atención, pero la mayoría de las veces decidimos centrar nuestro foco en personas, situaciones y actitudes que no hacen nada más que convertirse en algo tóxico para nosotros.
    Yo brindo por haber tenido la oportunidad de conocer a alguien como tú y por ser más vieja para darme cuenta que efectivamente, primero yo y los que realmente están conmigo, los que se fueron aportaron hasta con su marcha.
    Love U My Queen Bitch.

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