5 razones para darle las gracias a 2020

by - 07:53

Acabamos el año. 

 

Por fin. 

 

¡Por fin!



Ha sido un año complicado, uno que nos ha enseñado que realmente no somos dueños de nuestro destino, un año en el que nos hemos visto forzados a frenar, a parar por completo, a reordenar nuestros pensamientos, nuestra forma de vivir… 

 

Quien nos iba a decir 

que el aleteo de una mariposa 

en la otra punta del mundo 

iba a desatar el huracán del siglo.


Hemos tenido que tomar perspectiva de nuestra vida, de la forma en que vivimos atropelladamente cada día, de las personas con las que compartimos –o no– nuestras horas; y, francamente, nos hemos dado cuenta de que no teníamos ni puñetera idea de cómo vivíamos. Realmente no teníamos ni idea de que lo verdaderamente importante no era el dónde ni el con quién, el cuándo ni el por qué.

 

Lo que nos tenía que haber importado antes era la forma en que vivíamos. 

 

Dábamos valor a cosas que no importan.

 

Dábamos poder a personas que no importan. 

 

Nos hemos perdido en la vorágine de una vida que creíamos que estábamos aprovechando. 

 

Pobres ilusos.

 

siento no siento decirlo así, pero este 2020 nos ha enseñado que no teníamos ni puta idea de vivir

 

Ha hecho falta una pandemia, confinarnos, dejar de ver a nuestros seres queridos, hemos perdido a muchas personas y la muerte se ha hecho mucho más tangible, demasiado… 

 


Pero tal y como hice en un post en medio del confinamiento, se pueden sacar cosas positivas de este momento que nos ha tocado vivir. Que no somos de revolcarnos en la mierda y echárnosla encima. 


Así que vamos a hacer un ejercicio de gratitud a este año de mierda que dejamos atrás. 

 

Cinco razones 

para darle las gracias a 2020

 

5. Las pausas, los silencios.

 

He aprendido a poner en pausa ciertas cosas y personas, silenciar eso que tanto daño nos termina haciendo con y sin nuestro permiso. Hace mucho tiempo que trataba de hacerlo, pero no era capaz por el miedo a qué dirán (vaya mierda de miedo). 

 

Hasta que me he puesto y, oye, qué liberación. 


4. La creatividad

 

Fluye cuando todo alrededor parece derrumbarse. 

 

El diseño y la escritura han sido dos vías de escape este año. Ha costado, ha habido semanas y meses en los que creía que lo mío no era esto, que tenía que dejar de soñar y buscarme un curro tradicional. 

 

Menos mal que mi yo guerrero sacó el genio y dio un golpe en la mesa poniéndome en mi sitio. 


3. He perdonado y me he perdonado

 

Creo que es tan importante una cosa como la otra. 

 

Lo duras que somos con nosotras mismas y lo poco que nos queremos a veces. O lo mal que nos queremos. 

 

Y es que ha sido un año en el que nos hemos culpado por demasiadas cosas, pero que nos ha ayudado a abrir los ojos. Nos hemos lamentado por no haber estado más tiempo con los nuestros o por no haber dicho te quiero antes de perder a alguien. 

 

Pero me he perdonado por no haberlo visto y he aprendido a disfrutar de cada momento, de un café virtual, de una llamada a tres, de una videollamada familiar con gente en Newcastle, París, Salamanca, León, Marbella, Miranda y Vitoria. 

 

He perdonado a esas personas que me hicieron daño, queriendo o sin querer (no hay que buscarle más motivos), que se alejaron o que yo misma alejé. 

 

No somos las mismas personas que hace diez años, cinco, uno, seis meses e incluso dos. 

 

Yo no soy la misma. Soy una versión diferente y que sabe lo que quiere y lo persigue firmemente sin preguntarse por qué a veces las personas hacen daño gratuitamente. 

 

Recurrimos al karma en su más amplia extensión de palabra, para lo bueno y para lo malo.  


2. He aprendido a decir no

 

Lo complicada que hacemos nuestra existencia a veces, coño.

 

Hemos ido a comidas en las que no estábamos bien. 

 

Hemos hecho cosas por personas que no lo merecían. 

 

Hemos dicho sí a tantos planes por no quedar mal, que al final no los disfrutábamos. 

 

Así que he dicho sí a pocas cosas, a pocas salidas con amigos (dentro del control y el confinamiento) porque tenía que cuidarme, tenía que cuidarnos y, oye, que no ha sido tan complivado. 

 

Quien no entienda que decir no es bueno, 

es que no está bien de la cabeza.

 

No no es siempre es una palabra negativa. La paz que te da decir no a un plan y quedarte con tu chico bajo una manta viendo una serie, no tiene precio. 

 

No no es malo. 

 

Decir no a veces nos salva de mucho. 


1. Mi pequeño salvaje

 

Os puedo asegurar que enterarte de que estas embarazada de un mes justo el día en que el mundo se encierra por una pandemia, es el sentimiento más contradictorio al que hacer frente. Meses sin visitas médicas en persona, acudir al hospital con miedo a las ecografías, dar a luz con mascarilla y pasar cinco días en el hospital con la mascarilla puesta veinticuatro horas (sí, para dormir también), ha sido la aventura más extraña que hemos vivido este año. 


Pero entonces llegó él con tantas ganas que casi nace solo, se puso en mi pecho sin soltar un llanto, paso la madrugada aferrándose a mi dedo y los primeros días pegado en mi costado. 


Dos meses y medio de sonrisas y amor incondicional. Eso de querer a alguien sin conocerle es cierto. Creo que es de las pocas cosas de verdad que se dicen de la maternidad, pero esto da para otro post en el 2021. 



Y esta soy yo, la que da las gracias a un año tan jodido, la que ha aprendido, la que ha ganado y perdido por el camino, pero que sigue siendo la luchadora incansable, la residente, la que aprende de cada golpe, la chica de los grandes sueños y que persigue las metas que a otros les parecen imposibles o inalcanzables. 

 


Porque el límite no está en el cielo, nos lo ponemos nosotras al alcance de los dedos si nos da la gana. 

Añado un gracias extra: a mis amigas, a las que siempre están. 


#ojalásiemprenosotras.

Añado otro gracias extra: a mis lectoras, las de siempre y las nuevas; gracias por ser, estar, seguir, apoyar y querer así de bonito tanto a mis historias como a mí. 


Por muchos más años creando nuevos universos. 

Se supone que ahora debería poner los deseos para el año que toca a la puerta, pero creo que le pusimos demasiadas esperanzas y formulamos muchos deseos al 2020, no caigamos en la misma trampa con 2021.


Así que al año que empieza en unas horas solo le pido una cosa: permítenos vivir felices. Tal vez son dos deseos en una sola frase, pero con el año que dejamos atrás, tal vez se pueda hacer una excepción. 



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1 Comments

  1. Feliz año!!! Qué bonito todo lo que pones y cuánta razón #ojalasiemprenosotras

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